Dirijo proyectos cinematográficos que exploran narrativas íntimas desde una zona difusa entre la realidad y la ficción, entre lo autobiográfico y lo fabulabiográfico. Trabajo con cámaras digitales domésticas, como handycams, para habitar la cotidianidad de los personajes en una situación donde filmar y vivir ocurren en el mismo plano, tanto en contextos ficcionales como no ficcionales. La cámara no media la experiencia, sino que coexiste con ella y la atraviesa al mismo tiempo que ocurre.
Mis películas habitan los no-lugares y la nostalgia del futuro, interesadas en el anhelo por lo desconocido y en la fragilidad de las experiencias transitorias. La belleza del error atraviesa mi proceso: fallas técnicas, cromáticas y de luz no se corrigen, sino que se integran como parte del lenguaje cinematográfico.
